El desafío de lograr cobertura total de personeros es, con frecuencia, minimizado o simplemente incomprendido. Estamos hablando de construir una cadena jerárquica nacional —jefes departamentales, provinciales, distritales, de local de votación y de mesa— de más de 100 mil personas. Para ponerlo en perspectiva, eso es una organización de casi dos veces el tamaño de Alicorp desplegada por todo el territorio nacional.
Y el desafío no es solo financiero, sino también logístico. Se necesitan personeros en prácticamente todos los distritos y pueblos del Perú. Reclutar personas de un departamento para que cubran otro puede hacer que los costos crezcan rápidamente, por lo que una cobertura amplia requiere una estructura territorial previamente construida.
Además, de más está decir que no es factible pagarles a los personeros si realmente se pretende cubrir todas las mesas del país. Ahí ya estaríamos hablando de múltiples millones de soles. Incluso limitándonos a algo tan básico como garantizarles un almuerzo de ~10 soles, estamos hablando de más de un millón de soles para un solo día de elección. Y distribuir esos almuerzos a nivel nacional ya constituye, por sí solo, una tarea logística enorme.
Basta recordar cómo a la ONPE le tomó horas solucionar retrasos en la distribución de materiales electorales, pese a contar con un presupuesto significativo y a que los problemas ocurrieron en Lima Metropolitana. Solo la distribución de almuerzos para una red de más de 100 mil personas ya representa una operación logística considerable.
Y luego está el tema de las actas. En una operación seria de personeros, estamos hablando de recibir, enviar y procesar más de 92 mil fotografías de actas presidenciales en una ventana de apenas unas horas. Además, si se mantienen canales físicos de recolección, necesitas una red desplegada por todo el país para recopilar y centralizar las copias de actas provenientes de los personeros.
Una operación nacional de personeros no nace de la noche a la mañana. Requiere meses de planificación, reclutamiento, capacitación y construcción de redes territoriales. Por eso creo que muchas veces se subestima lo que realmente significa lograr una cobertura amplia. Más allá de cualquier posición política, cualquier esfuerzo serio por desplegar una red nacional de personeros merece reconocimiento, porque no solo ayuda a verificar que los resultados consignados en las actas coincidan con los votos emitidos, sino que también añade una capa adicional de transparencia al proceso electoral.